domingo, agosto 05, 2007

sin titulo?

¿Se han encontrado alguna vez ante la desesperacion de no poder decir nada?
¿ante el pánico que puede producir una hoja en blanco?
¿ante el poder paralizante de un texto que no se asoma por sus dedos?

Yo si... siempre, ultimamente, a diario.

Y me congelo ante la nieve, ante la duda, ante el destino de las hojas que como bombas de vacio caen en la papelera de mi cuarto, marcando su destino con la mediocridez que las llena. Mi mediocridez, mi miedo, mi falta de inspiración, mi amor por las letras, amor que no se puede describir pero se siente en el pecho, en los dedos, en las lágrimas que se vierten y que buscan escaparse por medio de mi pluma y no de mis ojos... como si salir por un medio diferente las hiciera menos dolientes.

¿Se han encontrado cara a cara con las palabras que los culpan?
¿Les ha escupido directo en los ojos una frase no dicha?
¿Les ha cortado la piel la simple pronunciación de la palabra dolor?

A mi si... y he luchado con todas estas afrontas, a veces ganando, otras tantas, perdiendo, de todos los modos posibles.

Me marea escribir ahora, me siento tambaleante y débil, como si a través de la escritura se vertiera mi sangre y entonces, de a poco, cada que escribo me quitara un poco de mi propia vida para dársela a mis palabras. Cría cuervos y te sacarán los ojos. Bien dicho.

Pero seguire rindiéndome ante el hondo placer que me da la palabra escrita, seguiré desafiando mi propia amargura a través de oraciones, seguiré pataleando mientras me ahogo en la tinta.

No puedo evitarlo...

7 comentarios:

Cobayo dijo...

Por hoy me siento así. Después de la vorágine de saber qué cosa va después de otra, el texto aparece abominable, como un monstruo al cual uno ya no sabe cómo aproximársele sin salir lastimado. No quedará de otra que salir muy lastimado.

Pech dijo...

Ahogarse...
Muchos papás les enseñan a sus hijos a nadar de una forma algo salvaje: los avientan a la alberca.

Muchos aprendimos a nadar así, el sentimiento de que te ahogas a veces ayuda a sacar lo mejor de uno mismo.

Un beso.

Anónimo dijo...

Quien fuera tú para recorrer con ojos nocturnos y plantas de hada descalza, con tu recelosa mirada, y crucigrama de palabras, el país de Girondo, Gelmán y Cortazar...

Quien fuera mariposa de menta para dejar de ser un sueño y ahogarse y nadar pero en el mar de la plata.

Depiesyalas dijo...

Tantas veces, que me siento sin respiración, últimamente mucho...

me dijo...

te extraño! es todo lo q puedo decir al momento!!! cuetzalan es... simplemente... y el tiempo pasa lento las horas no se sienten la platica se extraña el doble, las risas se añoran como un exiliado a su familia...

RmurilloV dijo...

No sé si te lo escrito, pero, por si las dudas, te lo paso...

"Escribir como respuesta a un impulso orgánico, a una endemoniada, frenética y caótica orden de las entrañas. Escribir como respuesta a una necesidad de decir palabras -teniendo la ventaja de elegirlas- sin necesidad de dirigirse a nadie'n particular y sin tener que emitir otro sonido como no sea el trazo del bolígrafo sobre la hoja -no tiene por qué ser papel ni tampoco bolígrafo mientras tatúe en el folio así sea como hena- o el inconfundible golpeteo de los dígitos sobre las teclas, ya sea que éstas acciones llaver o envíen un impulso eléctrico -o electrónico- que sea traducido en caracteres alfanuméricos por una UCP.

"Escribir como respuesta a la sensación generalizada de la carencia de compartir lo que ocurre'n tu cabeza ignorando ellos que, aunque lo compartes con el Universo, este no se da por enterado -y es, por eso mismo, que ignora este hecho.

"Escribir como respuesta a un sentimiento mortal de encontrarse solo y a la agresiva respuesta para no terminar en el olvido.

"Escribir... sólo para recordarme que puedo estar conmigo.

"Escribir...

"...sólo por no dejar."

San Agustín del Guadalix, Madrid, España.
14 de agosto de 2005.

Maximus Guajolotus dijo...

El ejercicio escritural merece, amerita ponernos en la madre, nadie mejor que tú lo sabe. En ocasiones el monstruo que es la página en blanco nos traga, nos atormenta, cuando logramos despertar o salir a la superficie nos preguntamos ¿para qué salí? y decidimos volver adentro. Una vez adentro de la masa blanca será necesario cuestionarse nuevamente ¿por qué estoy aquí?, ¿por qué escribo?
¿Por qué escribes Mariposa de Menta?